No he oído a ninguno con los que hablo sobre su profesión y el estilo de vida que llevan. Supongo que es algo implícito; yo sólo caí en cuenta esta mañana, que el estilo de vida que llevo, y mi comportamiento, están fuertemente relacionados con lo que estudio: la ingeniería de sistemas.
Emocionado por encontrar las similitudes entre mi profesión y mi vida, descubrí que mi comportamiento se basa en los lineamientos que define la teoría general de sistemas. Creo que la característica principal que he adoptado en mi estilo de vida es la segmentación de la información: tomar la sociedad como un todo y segmentarla, y a cada segmento asignar una porción de información qué manejar. Es un juego divertido e interesante, ya que limitas el ciclo de vida de cada parte, sabes en donde entra la información y en donde sale, hacia qué parte sale, y así sabes cómo manejarte en la sociedad.
Esto es un reto grande con la incursión de las redes sociales hace ya varios años, sin embargo, dentro de estas redes se puede extrapolar este comportamiento. Ahora, esto puede sonar a múltiples personalidades, y hasta incluso, hipocresía. Hay una diferencia fundamental en esto: la hipocresía define a una persona que expresa algo contrario a lo que es, por ejemplo, expresando ideas y comentarios que no se ajustan en una personalidad, sin embargo, segmentar la información es ocultar porciones de información a ciertas redes. Un comportamiento hipócrita sería negar dicha información a otras redes, cosa que no sucede en la segmentaciónm de información. La prueba de fuego para esta segmentación es contar con puentes entre varias redes: si no se hayan contradicciones en dichos puentas, la información declarada es coherente y sin duda se expresa naturalmente, lo que representa la negación de la hipocresía. Y es que en eso consiste la privacidad. Alguien dijo una vez que lo que leemos y vemos es lo que somos: política, religión, imágenes, vídeos, y otro tipo de información que nos llega del entorno. Todos tenemos el derecho de omitir la información que nos parezca adecuada y prudente a las redes en las que nos movemos; es parte de nuestra libertad de expresión: no solo expresar lo que queramos, sino también ocultar lo que queramos. Es un derecho fundamental, y la segmentación de la información es la vida aplicación de esto.