Julián Mejio
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El estoraque de los Andes – Fotografía de la semana

Una columna desgastada en medio del desierto. En la cima tenía un árbol ya marchito que luchaba por aferrarse agarrándose a la poca tierra que podía tomar entre sus secas raíces, mientras que algunos cactus y otros arbustos descansaban en la seguridad de las alturas. 15 metros más abajo me encontraba yo. Me había separado del grupo principal porque quería toma algunas fotografías; quería separarme del afán colectivo, de las rutas que todo el mundo hace. Ir saltando de un punto a otro, volver luego al mismo punto y descubrir cosas nuevas por segunda vez.

Fotografía de un estoraque, tomada en el Desierto de la Tatacoa
El estoraque de los Andes. Columna natural esculpida por la erosión.

La idea de esta fotografía era capturar una de las formaciones icónicas del desierto. La perspectiva y la profundidad de los elementos resaltan la altura relativa de las formaciones, el espacio abierto y el ambiente solitario del ecosistema.

¿Altura o profunidad?

Los estoraques han sido tallados por los procesos de erosión a lo largo del tiempo (Rodríguez, 2014), por lo tanto tienen profundidad. En relación al suelo, uno debe bajar colinas escarpadas, así uno se encuentran en un valle, más abajo del nivel del suelo. Al uno estar en la falda del estoraque, lo lógico es pensar en su altura y no en qué tan abajo nos encontramos. La cima del estoraque sigue siendo el nivel del suelo normal. La altura del mimo es solo relativa a la posición en donde estemos: si los vemos desde lejos, sin haber descendido, lo veremos como profundidad, mientras que, si estamos abajo, lo veremos como altura. En mi opinión, lo correcto en estos casos es hablar de profundidad: cuán profundo estamos, o cuán profundo es la formación.

Ubicación y ecosistema

El desierto de la Tatacoa está ubicado en el departamento del Huila, en Colombia. Es un bosque semitropical árido, frecuentado por astrónomos dada su baja contaminación lumínica y condiciones favorables para la observación astronómica.

El nombre fue un error doble, dado por los españoles en el siglo XVI cuando llegaron a la zona. Ellos, al ver el paisaje, lo asociaron inmediatamente a un desierto, sin embargo la zona no tiene características de desierto, sino de un tipo de bosque que presenta vegetación xerófila (Llanos, 2001). La Tatacoa fue en relación a la culebra del mismo nombre, pero esta no habita en la zona, sino la serpiente cascabel (Rodríguez). Es probable que con el nombre quisieran referirse a esta última.

Cultura

La Tatacoa es uno de esos lugares que han sido habitados desde épocas antiguas, en donde la cultura y la tradición se transmitía de generación en generación de manera oral, y expresadas en los mitos, las leyendas, la cocina, y la simbiosis entre las personas y su ecosistema (Betancur y Ramírez, 2012). Todavía recuerdo los desayunos abundantes y contundentes con los que iniciábamos el día. Algunos no volvían a comer sino hasta la noche, y solamente la mitad de la porción.

Los guías y los locales, y el pequeño pueblo Villa Vieja, en donde están los museos que los orioundos han ido montando a lo largo de los años, muestran un pleno conocimiento de su territorio. Se preparan para dar a conocer su riqueza cultural a los turistas.

Composición y objeto de la fotografía

El Desierto de la Tatacoa tiene muchas características que resultan atractivas para el turista: un observatorio astronómico, un laberinto de zanjones y cárcavas, amplios terrenos para explorar, y los estoraques que predominan en el paisaje, dada su profundidad. Según Rodríguez, un estoraque «es una geoforma de torres y columnas de gran tamaño, resultado de procesos erosivos».

No tengo conocimiento sobre el protagonismo del estoraque que capturé en la fotografía, sin embargo siento que he logrado una buena composición. Esta detalla todo lo que significa: es una descripción gráfica de los procesos de erosión que ha sufrido toda la zona.

La fotografía es un plano general que tiene como sujeto a la geoforma. El color azul veteado con el blanco de las nubes contrasta armónicamente con el color anaranjado de la tierra arcillosa, y los tonos verdes, que ofrecen matices de frescura, son debido a la frondosidad de los escasos arbustos que soportan al sujeto. El detalle en la corona del sujeto transmite el ambiente árido al presentar un árbol seco y con las raíces expuestas, pero que a su vez se aferra y da un soporte robusto, que evita un probable desmoronamiento de la misma.

EXIF

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Tag                 |Value
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Model               |NIKON D5100
Artist              |Julián Mejio Cárdenas
Copyright           |© 2020 Julián Mejio. Todos los derechos reservados. (Pho
Exposure Time       |1/2000 sec.
F-Number            |f/4.5
Exposure Program    |Manual
ISO Speed Ratings   |100
Date and Time (Origi|2015:06:13 16:21:22
Date and Time (Digit|2015:06:13 16:21:22
Shutter Speed       |10.97 EV (1/2000 sec.)
Aperture            |4.34 EV (f/4.5)
Exposure Bias       |0.00 EV
Maximum Aperture Val|1.60 EV (f/1.7)
Metering Mode       |Center-weighted average
Light Source        |Unknown
Flash               |Flash did not fire
Focal Length        |50.0 mm
Sub-second Time (Ori|6
Sub-second Time (Dig|60
Color Space         |sRGB
Sensing Method      |One-chip color area sensor
Scene Type          |Directly photographed
Exposure Mode       |Manual exposure
White Balance       |Auto white balance
Digital Zoom Ratio  | 1
Focal Length in 35mm|75
Scene Capture Type  |Standard
Gain Control        |Normal
Contrast            |Normal
Saturation          |Normal
Sharpness           |Normal
Subject Distance Ran|Unknown
Lens Model          |50.0 mm f/1.8
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Referencias

  • Rodríguez Cruz, E. (2014). La Tatacoa: Ecosistema Excepcional en los Andes Colombianos. Quira Medios. Tomado de https://www.quira-medios.com/desierto-tatacoa
  • Llanos, F. (2001). Vegetación del Desierto de La Tatacoa.
  • Rendón, J. B. (2012). Espacios globales y resistencias locales, en el bosque seco tropical La Tatacoa. Ciudad Paz-ando, 5(1), 137-150.
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